D. Pablo Bernal Colón, nuevo vicario parroquial desde septiembre de 2026
- 29 jun
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El 29 de junio de 2026 se ha hecho público, por el Arzobispado de Sevilla, el nombramiento del Rvdo. Sr. D. Pablo Bernal Colón, como Vicario Parroquial del Espíritu Santo, en Mairena del Aljarafe, a partir del mes de septiembre del curso pastoral 2026/2027.
Su ordenación como presbítero tuvo lugar el sábado 13 de junio de 2026.
A continuación, puede leer algunas preguntas que el han realizado antes de sus ordenaciones, como diácono y como presbítero:
En relación a la vida sacerdotal. ¿Cómo y cuándo fue consciente de su vocación?
Fue todo muy gradual. Empecé a hacer un discernimiento vocacional con 20 años tras un accidente de coche y búsqueda de mayor sentido de vida. Un año y unos meses más tarde, ya acabada la universidad, en el Camino de Santiago tuve una experiencia que me empujó hacia el sacerdocio. Entré en el seminario con 23 años.
¿Cuáles son los pilares de su fe?
La oración ante Jesús Eucaristía ha sido para mí fundamental, junto con la experiencia de vida parroquial y sacramental.
¿Cómo vive la fe en la cotidianidad?
Oración diaria, intentando mantener la presencia de Dios en todo momento, el servicio del día a día, la atención a otras personas, la misa diaria y alguna lectura espiritual.
«El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús», escribió el Santo Cura de Ars. ¿Cómo propicia que los demás se enamoren también de Jesús en la Eucaristía?
Actualmente llama mucho la atención un joven que entre en el Seminario, porque es contracultural, pero creo que precisamente es a esto a lo que estamos llamados, a propiciar el encuentro con Dios en la realidad de hoy.
Para que los demás conozcan a Cristo y se enamoren de Él, yo siempre propongo la participación en convivencias/retiros sobre el kerigma y que propicien la integración en la vida eclesial. Creo que es una manera muy atrayente y potente a día de hoy, y ya luego hacer un acompañamiento más prolongado.
¿Dónde ha ejercido su pastoral? ¿Qué aspectos destacaría de su servicio en esos lugares? ¿Qué dimensión se ha fortalecido o ha redescubierto?
Mis destinos pastorales hasta ahora han sido: Las parroquias Nuestra Señora de la Salud en Sevilla, San Juan Pablo II en Montequinto, Nuestra Señora de las Huertas en La Puebla de los Infantes y el Centro Miguel Mañara; son lugares donde he visto muy claro cómo Dios me ha ido enseñando y formando por medio de los fieles y de los sacerdotes de esas parroquias. Aprendes de la vida parroquial, pero sobre todo a entregarte en el amor.
¿Qué le ha aportado el Seminario?
Obviamente sin el seminario no entendería mi proceso de formación para el sacerdocio. Al fin y al cabo, consiste en ir configurándote con Cristo Pastor, y es muy bonito ver cómo con el paso de los años la formación va dando su fruto, y ese corazón de pastor va tomando forma. Los formadores, directores espirituales, compañeros, profesores y las parroquias por donde hemos pasado han sido esenciales.
¿Cómo suele motivar a orar por las sacerdotes y por las vocacionales sacerdotales?
Haciendo ver la necesidad que tenemos de oración. Somos tan frágiles como cualquier ser humano, de modo que necesitamos de mucha intercesión.
¿Un sacerdote que haya sido crucial en este discernimiento?
Pues en mi caso recuerdo a todos los sacerdotes que me han acompañado antes de que entrara en el seminario, son los que me ayudaron a discernir para poder dar el paso. Han seguido ahí en estos años y me han ayudado en momentos muy importantes.
¿Qué tipo de sacerdote querría ser?
Pues me gustaría ser un sacerdote con el corazón volcado a Dios y a los demás, y que esa fuera mi única preocupación. Que tuviera la base bien asentada y que lo demás se dé por añadidura.
¿Hay un ámbito pastoral en el que crea que encaja mejor?
Donde Dios quiera. En estos años había cosas en las que pensaba que me sería más difícil, pero el Señor te capacita.
¿Qué frase de las Sagradas Escrituras ha tomado para su ordenación sacerdotal?
“Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20).
¿Qué diría a un joven que pueda estar pensándose la vocación?
Cuando uno escucha que son tantos años se le hace un mundo, pero en realidad cuando uno simplemente quiere entregarse al Señor le da igual si el tiempo de formación para el sacerdocio es más o menos largo, es que ya te estás entregando desde el seminario, ya vives desde el amor, es decir, no son seis años para conseguir una meta, en esos seis años ya hay entrega, vocación y experiencia de Dios. Los vives con sentido, no son un trámite. Además, Jesús llama para estar con él y enviar a predicar, y en esos seis años hay que aprender mucho a estar con él.
Y puede conocer el testimonio de su vocación en el siguiente texto:
Pablo Bernal es de Albaida del Aljarafe (nacido el 21 de agosto de 1997) y fue tras una dura experiencia de accidente de coche – en el que pudo haber perdido la vida, pero milagrosamente salió ileso – donde sintió cómo la intervención de Dios le emplazaba a responder a un planteamiento mucho mayor. Ante este desafortunado evento llegó a plantearse una cuestión fundamental: “Si Dios me quería vivo era porque mi vida debía tener un verdadero sentido”.
Se preguntó cuál sería ese nuevo horizonte y se dio cuenta que probablemente Dios le pedía algo más que solo conseguir el trabajo de sus sueños o vivir centrado en sí mismo. Advierte que “aunque suene un poco dramático, nuestra vida puede acabar en cualquier momento, como la mía en el accidente. Eso me hizo querer vivir con más plenitud y más verdad, aprovechar esta nueva oportunidad viviendo entregado a los demás, porque intuía que en la entrega iba a tener más plenitud que donde yo la buscaba”.
Un segundo momento que des- encadenó la entrada de Pablo al Seminario Metropolitano de Sevilla llegó en julio de 2019 haciendo el Camino de Santiago de Compostela con la Pastoral Juvenil. “En una de las misas que celebramos, tuve un encuentro muy personal y muy fuerte con Dios, como nunca antes lo había experimentado. Me invadió un sentimiento de paz, gozo y alegría durante la consagración y la comunión del Cuerpo de Cristo, y pude sentir el amor tan grande de Dios dirigiéndose a mí. Fue como un flechazo que me dejó en shock, sin saber cómo responder durante un par de semanas”, recuerda.
Afirma que no se le quitaba del corazón ni de la cabeza esa experiencia y con el tiempo pudo experimentar que quería corresponder “a ese amor con su propio amor. Entendí que ser sacerdote no es dar misas y poco más, sino una relación con Dios y con una Iglesia viva. Con esta decisión me encontraba más feliz que nunca y por fin sentía una luz en mi camino”.
Tras su regreso del Camino de Santiago, Pablo sabía que algo había cambiado. Le comentó a su director espiritual la experiencia vivida. “Me quité mis prejuicios y dudas y le dije que sí a Dios, en un momento de oración personal. Ahí sentí paz de nuevo y mucha ilusión, supe que era lo que Dios quería de mí”, subraya. El día a día de Pablo era como el de cualquier joven de su edad. Estudió la carrera de Traducción e Interpretación en la Universidad Pablo de Olavide, trabajaba también en una academia de inglés, y cuando llegaba el fin de semana salía con los amigos. Participaba en el Camino Neocatecumenal, en el Celestino Mutis de la UPO y también en las catequesis del Grupo Joven de su Parroquia. “Realidades distintas que siempre suman”.
Sobre su vida en el Seminario, Pablo admite que se siente muy contento, porque ve a Dios en los hermanos, en la oración y en muchos acontecimientos y personas por medio de los cuales Dios habla y anima a seguir adelante. “Lo que más me ha sorprendido es darme cuenta que Dios y la vocación son siempre mucho más de lo que piensas… vas profundizando y más te das cuenta de lo mucho que tienes por delante”, añade.
A los jóvenes que se están planteando el sacerdocio como una opción de vida, Pablo les invita: “Da el paso. No hay vocaciones mejores ni peores, todas son igualmente buenas y necesarias, pero si Dios quiere para ti el sacerdocio, ninguna otra opción de vida te va a hacer sentir tan pleno como esa, porque fuiste hecho y pensado para esa vida. No le digas que no al Señor, no te digas que no a ti mismo y a tu felicidad.”
Textos extraído de las siguientes webs sevillanas de la Iglesia:



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